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LASOCIEDAD DE LA DECEPCION DE GILLES LIPOVETSKY Y LOS GORDOS.

kokon | 13 Mayo, 2008 21:02

 Reconozco que mi aspiración personal es cumplir en vida con esa frase que he oído en ocasiones y que dice: ¡Ah!!Estoy en la Gloria! Cuando alguien dice eso quiere decir que esta tan bien que es como si estuviera en el cielo. Yo quiero ir al cielo pero ya, ahora, en la tierra y esa debe ser la aspiración de toda persona sensata. ¿Pero eso que quiere decir? Se comenta que el cielo es aburrido pero feliz y yo no aspiro a otra cosa que cumplir con esa máxima: vivir aburrido y feliz. Si  aspirara a otra cosa, vivir en la abundancia y el éxito, participar en el "Gran Hermano" o hacer oposiciones a catedrático, en progresar económicamente a base de sacrificar tiempo libre o  si me empeño en adelgazar para que me entre  por fin el traje de baño, en librarme de una hipoteca o en pensar que por fin tendré el amor que merezco, me puede  suceder lo que le ha pasado al célebre analista de nuestro tiempo Gilles Lipovetsky: que esta decepcionado. Acaba de publicar un libro en el que se recoge una jugosa entrevista en la que Lipovetsky  describe las últimas tendencias de la sociedad de la abundancia y expone por primera vez un ideario moral. Dice: Los sueños del progreso hace tiempo que produjeron monstruos y las instituciones despiertan desconfianza: "Dado que se prolongan las esperas democráticas de justicia y bienestar -dice-, en nuestra época prosperan el desasosiego y el desengaño, la decepción y la angustia." "Pero la entidad que promete la felicidad del ciudadano no es la democracia sino el capitalismo consumista. Aún así, el capitalismo siempre tiene enemigos; en nuestra época cabe señalar el voluntariado, las ONG, el ecologismo responsable, la idea del comercio justo y la del desarrollo sostenible. El mercado ha conseguido transmutar los valores y los sentimientos, pero no comercializarlos del todo". No no voy a poner como ejemplo a los decepcionados del Mayo del 68 que se cuentan a miles. Pondré, tan solo, uno de los ejemplos antes mencionados, aquel que se refería a tener unos kilitos de más; resulta que estoy en permanente lucha para tener un torso tipo tableta de chocolate y estar sano por mandato social, para no costar dinero a la seguridad social ni a las empresas , según informaciones publicadas en el Blog. Salut i força de BalearWeb publicado hace un minuto, el absentismo laboral de los obesos va en aumento, no, yo quiero  entrar en el "estándar" de la belleza moderna para conseguir éxitos y amores que nunca consigo. Pues bien, este fin de semana me  he reconciliado con mi barriga y ha sido a partir de  un simple cambio de punto de vista que he pasado de la perpetua decepción por no conseguir desprenderme de ella a llevarla con orgullo. Resulta que me han presentado a una chica japonesa muy formal y respetuosa que cuando me ha visto y sin pedirme permiso, ni corta ni perezosa me ha tocado amable y suavemente la barriga. Resulta que a Buda se le suele representar con barriga prominente a pesar de su reconocido ascetismo personal, (yo suelo decir que soy delgado por dentro); la figura de Hotei ,el Buda gordo y sonriente,  se remonta a lo más antiguo y según la tradición se cree que fue un monje budista de buen carácter amoroso y benevolente, asociándolo al bodhisattva Maitreya o buda del futuro. De ahí la relación directa con la prosperidad sin esfuerzo y lo que es más importante, en la cultura japonesa la barriga se considera como la plataforma del alma .Cuando se representa a Hotei suele llevar un gran saco de tela a manera de cuerno de la abundancia que nunca está vacío y por lo tanto tocar la barriga es un signo de buen rollo. Es innegable que hay mucho gordo "cabrón" y que ese no puede ser un argumento fiable pero mi reflexión va dirigida en el sentido de cómo un simple cambio de óptica en la cámara te hace pasar de un inquietante primer plano a un plano general más benéfico y relajado.

Ahí va dirigida mi proposición que no es otra que buscar un modo eficaz para contrarrestar la decepción  que anuncia Lipovetsky, saber que en la oferta por conseguir la felicidad a base de las ilusiones  que nos han hecho hasta ahora no funciona y que nunca llegaremos a la nota que se nos pide. Es probable que cuando nadie me diga lo que tengo que hacer y pierda mi deseo por conseguirlo llegue a  tener el peso que necesito.  No digo con eso que esté totalmente a favor del suspenso pero hay que cambiar el punto de vista y para ello hay que reconocer que el dolor existe, que hay una causa del mismo y que puede cesar. Hay que relativizar la exigencia de la eficacia, no  temer a los dioses que están muy ocupados, ni a nadie, no temer a la muerte porque cuando llega nosotros ya no estamos y no renunciar a encontrar una forma eficaz y  nueva para conseguir  vivir mejor, un fármaco contra la decepción que nos haga vivir aburridos en el buen sentido de la palabra, sin esperar nada, siendo felices y conseguir así la gloria en la tierra y de paso fastidiar al sistema.  

                                                

Retrato de Hotei por Hakuin Ekaku.1766. Representa a Hotei mayor preguntando:¿ Cual es el sonido que se produce cuando das una palmada con una sola mano?   

 

comentarios

  1. Hola Aloma

    Hola Aloma: me ha gustado mucho esa relación,con esperando a Godot.Ser y estar intensamente ante la vida es la cuestión.

    kokon | 25/05/2008, 18:32
  2. Vivir aburrido y feliz

    Cuando leí tu máxima pensé que era imposible ser feliz y aburrido al mismo tiempo, más tarde me acordé de aquellos monólogos que tanto me habían deleitado "Días felices", " Esperando a Godot", "Mi primer amor",donde el existencialismo trasciende al absurdo, donde no es necesario alimentar esperanzas, superar obstáculos, alcanzar metas, triunfar o fracasar, lo único importante es "ser" y "estar".

    Aloma | 25/05/2008, 18:07
  3. Re: LASOCIEDAD DE LA DECEPCION DE GILLES LIPOVETSKY Y LOS GORDOS.

    Yo pensaba que los llamados "obesos" eran por lo general muy simpáticos y magníficos vividores con muy buen humor.
    Sociedad de la decepción. Creo que sí, pero también de otras muchas cosas: de las creencias en falsas felicidades, del engaño masivo, de la obsesión por elementos futiles, uno de ellos el de la "línea".

    Fabián | 13/05/2008, 21:35
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