kokon | 07 Mayo, 2008 23:37
Los claustros profesorales son muy adecuados para oír y ser oído, para ver y ser visto. Todos los que intervenimos queremos ser brillantes y dar la sensación de que tenemos mucho que decir. En realidad si no interviniéramos no pasaría nada, pero eso no es relevante, al final del mismo nos vamos a casa con la sensación íntima de lo muy orgullosa que estaría de nosotros nuestra madre si hubiera escuchado la perorata. Durante muchos años he asistido a esa ceremonia democrática de la palabra, pero hoy me he dado cuenta que llevo muchos años sin entender nada y lo digo no porque los que intervenimos no digamos cosas "estupendas", sino que por muy extraordinarios que hayan sido los argumentos, por muy convincentes que fueran nuestras razones el resultado siempre es el mismo un ruido ensordecedor. Ruido, ruido y más ruido es lo que queda de esas brillantes frases de esas exclamaciones retóricas que creíamos que todo el mundo escuchaba y asentía. La culpa es de la campana sonora que se crea entre las paredes de piedra del lugar gótico en el que se suelen realizar esos claustros , un espacio acústico de planta cuadrada que es tan perverso y difícil que no lo soluciona ni la más sofisticada megafonía. Años y años escuchando palabras-ruido que se convierten en indescifrables cuando además la pronunciación fonética de los que intervenimos no tiene la calidad vocal de un actor de la "comédie français",esta sensación se acentúa cuando ,por razones del guión, se baja la intensidad de la luz ambiental, entonces ya es mágico. Que horror tener esa sensación de que llevo años escuchando sesudas intenciones de los equipos directivos y que ninguno de ellos, y llevo varios, ha sabido resolver ese mecanismo básico de la comunicación que consiste en que se entienda con los oídos lo que se quiere decir, años y años de ruido ineficaz y estéril. Solo me queda el consuelo de pensar que las palabras pronunciadas por todos nosotros durante tantos años han sido salmodias que me han producido la grata sensación del adormecido como si fueran cantos hipnóticos del "hare krishna" y que en el fondo debe ser que me lo paso bien porque sigo asistiendo. Es muy raro.
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
| « | Julio 2008 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa | Do |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | |
| 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 |
| 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 |
| 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 |
| 28 | 29 | 30 | 31 | |||