kokon | 08 Abril, 2008 14:54
Todos sabemos que al leer un libro hay un cierto nivel de identificación con el autor o con algún personaje. Pero lo mío ha sido más raro. Estaba leyendo "La Contra" de la Vanguardia, una sección que nunca me defrauda, siempre hay preguntas que exigen respuestas inteligentes. De pronto pensé que el personaje entrevistado de ese día decía cosas que reconocía como mías, como si las hubiera pronunciado yo. Por eso considero esta entrevista como una especie de reflejo de mi condición.Por eso me considero entrevistado.
Jean-Louis Cianni, lector de filósofos
"Me quedé en paro... y la filosofía me salvó"
VÍCTOR-M. AMELA - 05/04/2008 Tengo 55 años. Nací en Sète y vivo en Montpellier. Fui periodista y soy director de comunicación de una cooperativa. Estoy casado, con tres hijos (17, 21, 24 años). Prefiero las actitudes de la persona a su ideología. Prefiero meditar con filósofos que atenerme a creencias religiosas
¿Qué tienen que ver el paro y la filosofía?
Yo me quedé en paro... y la filosofía me salvó.
¿Cómo le salvó?
Me consoló, y salí adelante. De hecho, la filosofía antigua enseñaba eso: cómo vivir. Durante 1.500 años, esa fue su función: mostrarte el modo correcto de vivir.
Si me quedo en paro, ¿leo filosofía?
Las adversidades te desencadenan estados de ánimo... que los filósofos ya confrontaron antes que tú. ¿Por qué no aprovechar sus hallazgos?
¿Qué estados de ánimo?
Yo los he experimentado. Primero sientes que eres un "muerto social": ya no eres nada para nadie, y acabas por no serlo ni para ti mismo. Y de ahí deriva una serie de males conductuales, psíquicos y hasta físicos.
¿Cómo se quedó usted en paro?
Por una regulación de empleo en Air Littoral, donde yo era director de comunicación. Antes de eso había sido periodista. ¡Yo nunca había estado en paro! Y a los 49 años me encontré sin trabajo, con tres hijos, esposa con empleo a tiempo parcial... y quince años de hipoteca por pagar.
Desagradable trance.
Todos los males fueron aflorándome: no saber gestionar el tiempo, soledad, achaques físicos, autodevaluación, frustración, depresión... Sufrimientos todos derivados de no reconocerme, de sentirme socialmente muerto... ¡Necesitamos ser reconocidos!
¿Y la familia no ayuda?
Bendita sea, pero no basta. Por la mañana, mis hijos y mi mujer salían a sus tareas, y yo me quedaba solo en casa, en pijama... Me encerraba en mi despachito, ellos creían que yo ahí preparaba algo... Pero no. No hacía nada, sólo sentirme aturdido, perdido...
¿Y en qué momento reaccionó?
En ese estado, me acerqué a mis estanterías con libros de filosofía de mis lejanos estudios universitarios, y leí esta frase de Nietzsche: "Cada estado interior es una filosofía". Y decidí comprobarlo: ¡buscaría qué filósofos habían meditado sobre cada uno de esos estados de mi ánimo, y qué habían dicho!
Meditar no iba a devolverle el trabajo.
No, ¡pero podía devolverme a mí mismo!
¿Eh?
Lo primero que descubrí fue que meditar deriva del latín medeor,¡que significa cuidarse, curarse a uno mismo! Para los antiguos, ¡la filosofía fue terapéutica! Y puede volver a serlo. También Nietzsche lo creyó: "¡Recuperemos al filósofo-terapeuta!".
Para mí, Epicuro: enseña que la amistad es imprescindible para la vida feliz. Es cierto: cuando un amigo me pidió leer mis meditaciones, ¡comencé a verme, a recuperarme!
¿Qué más le enseñó Epicuro?
A no tener miedo. Epicuro enseñaba a desdeñar a la muerte: "Cuando estoy yo, la muerte no está; cuando está la muerte, yo no estoy". ¿A qué temo yo?, me pregunté. Y vi que siempre temí el juicio de los demás.
¿Qué otros filósofos le curaron?
Mis buenos amigos Sócrates, Pitágoras, Diógenes, Montaigne, Spinoza, Schopenhauer, san Agustín, Pirrón, Séneca y Diderot.
¿En qué aspecto le ayudó Sócrates?
"Conócete a ti mismo", enseñó. Años de frenética actividad laboral operaron como una pantalla que me ocultó ante mí mismo. ¿Quién era yo en verdad? Me busqué...
Pitágoras.
"Haz lo que te es propio, que nadie te desvíe", enseñaba. Es tu trabajo: identificar tu inclinación natural, esencial& y desplegarla. La mía era escribir. Pero sin dictados.
Diógenes.
Nos reenseña a reírnos (se burlaba de Platón), a ser autárquicos: "capaz de convivir con uno mismo". A medirte contigo mismo.
Montaigne.
"Yo amo la vida", escribió. Con todo lo que lleva dentro de absurdo y doloroso. Enseña a estimar la vida así, tal como es.
Spinoza.
Enseña que el hombre es porción del cosmos, enseña a vivir sin ansias de tener, de tener nada más que su cuerpo y su alma.
Schopenhauer.
El parado se convierte en un misántropo, como lo fue Schopenhauer. Él defendía el renacimiento en sucesivas vidas. Me ayudó a decidir renacer. En esta vida.
San Agustín.
Me ayudó a encontrar mi tiempo. El parado no sabe qué hacer con el tiempo. Y Agustín enseña que el tiempo es un estado mental.
Pirrón.
Este escéptico enseña imperturbabilidad (ataraxia).Una vez su maestro cayó a una ciénaga y Pirrón nada hizo por salvarle. Cuando el peligro pasó, ¡el maestro le felicitó, claro! Me enseñó a permitirme vivir dejando que las cosas sucedan.
Séneca.
El gran estoico romano te recuerda que "no tienes derecho a quejarte de la vida, pues ella no te retiene contra tu voluntad", y aconseja que "si consideras de antemano todo lo que puede pasar como si debiera pasar, se atenúa el choque de la desgracia".
Diderot.
Tuvo una apoplejía, pero vivió de pie los tres día que le quedaron. Yo, parado, casi muerto, me moví y llegué a los filósofos: sus meditaciones han sido lecciones de vida.
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
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Soy estudiante de Filosofía la verdad es que a mí me ha salvado bien poco. Las desgracias son difíciles de esquivar pero cuando llegan hay que sacar el máximo partido de ellas o de lo que hay dentro de nosotros que es lo invisible (lo Sin-Forma). Leer un libro de Filosofía puede estar bien pero la sabiduría está en el momento presente, e el Aquí y Ahora, lo que hay más adentro de nosotros. Lo que yo llamo lo invisible (elevado a Misterio como lo llama Novalis).
Coincido con tu valoración de "La Contra". De hecho, el único archivo personal que tengo es un centenar de fotocopias de estas entrevistas. Respecto a la que reproduces, es una más para guardar. Pero para sobrellevar la existencia i convivir con nosotros mismos, a la Filosofía yo le añadiría un concepto y una idea. El concepto, el de resiliencia (que descubrí en una de estas entrevistas) y la imagen, el de un junco: flexible, pero no maleable.
Coincido con tu valoración de "La Contra". De hecho, el único archivo personal que tengo es un centenar de fotocopias de estas entrevistas. Respecto a la que reproduces, es una más para guardar. Pero para sobrellevar la existencia i convivir con nosotros mismos, a la Filosofía yo le añadiría un concepto y una idea. El concepto, el de resiliencia (que descubrí en una de estas entrevistas) y la imagen, el de un junco: flexible, pero no maleable.
Hola Iherings: Yo creo que aquí lo que quiero decir, bueno, lo que él quiere decir es que es mucho más importante cultivar una actitud correcta ante la vida que escudarse en la ideología. Sólo se trata de hacer lo conveniente, lo adecuado que, casi siempre, seas fascista o demócrata sabes lo que es. Lo correcto se encuentra en la auténtica naturaleza de las personas. Una vez Jesús Quintero entrevistó a un peligroso criminal y me llegó a aparecer entrañable, tenía los mismos temores que yo y reía de las mismas cosas.
Yo estoy de acuerdo, una buena biblioterapia filosófica hace mucho, a veces más que una visita al psicólogo/a. De hecho, hay quien piensa que un psicólogo/a no es si no un amigo mercenario. A un/a epicúreo/a jamás le hará falta.
Kokon, tengo una pregunta: la frase de la entradilla "prefiero las actidudes de las personas a las ideologías" significa que prefiere un fascista amable a un demócrata antipático? (no te quedes en la exageración del ejemplo)