kokon | 19 Marzo, 2008 10:56
Las escuelas de arquitectura, desde el apogeo posmoderno, preparan a sus alumnos para que sepan construir invisiblemente, que sepan levantar sus muros virtuales en un territorio imaginario, en un paisaje inexistente . La escuela de arquitectura enseña a hacer lo más preciado del ser humano, enseña a construir, pero esta fenomenología hecha de cálculos de estructuras y conocimiento de materiales solo la pueden llevar a cabo unos pocos y por lo tanto las enseñanzas se han convertido en materia especulativa, en conocimiento teórico de un alto valor simbólico. Lo mismo ha sucedido en las Escuelas de Bellas Artes.
Una vez escuché una charla en la escuela Eina de Barcelona del arquitecto mallorquín Josep Quetglas, el título era muy sugerente:"No tengo nada que decir", me preparaba a escuchar una conferencia muda. Lo cierto es que no paró de hablar y de modo brillante. Yo creo que este profesor ha impulsado un modo desconcertante de entender la arquitectura, ha convencido a sus alumnos, con sólidas y brillantes razones, como otros en Bellas Artes, que deben hacer una construcción invisible pero de alto contenido simbólico, supongo que bajo la máxima: No tengo nada que construir ha consolado a muchos. La negación constructiva la hace desde el conocimiento del oficio, puesto que es arquitecto, y eso cobra mayor relevancia como modelo. Pudiendo construir, no lo hace. Este argumento ,llevado al terreno de las artes, ha creado mucha confusión en aquellos escultores que "pudiendo" actuar no lo hacen, y así con los pintores, los dibujantes o diseñadores que en lugar de rozarse con la materia se pasan el día en la biblioteca , reforzando su opus mental, virtual, tal como aconseja Quetglas. Dadas las pocas oportunidades de trabajo que tiene los arquitectos, la construcción , el OPUS invisible es la solución y por eso, la figura de Josep Quetglas es imprescindible para la superviviencia de la escuela de arquitectura. Para decirlo de modo fino, para la supervivencia de las estructuras de lo simbólico y lo imaginario.
Todo esto desde la óptica kokónica tiene aspectos buenos y malos. Mi vecina la arquitecta Vincenza Galleotti en su defensa de la arquitectura virtual puede pensar de un modo "quetgliano" y creer que el "opus" no es necesario. Me refiero naturalmente al opus reticulatum, opus espiculatum, opus testaceum,,,,es decir a la obra, la obra constructiva, la que inventaron etruscos y romanos. Ella puede creer que no hay nada que construir, pero ahora se encuentra comprobando "bajantes", afirmando suelos, tirando tabiques de su futura casa posmoderna y encargándose de las obras de su edificio. La deriva de la construcción invisible es crear casas con alto contenido simbólico que convierte el "habitat" en un escenario vacío solo apto para ser pensado o si existe fotografiado. Y ahí hay un peligro, como escribí en su día:
Il Manierismo o lo stesso stile Barocco ci ricordano che il dubbio sempre porta con sé una illusione ottica,una finzione, una immagine che ci inganna e ci permette di sopravivere..La semplicità minimalista dei musei, le piazze austere o il formalismo postmoderno fatto di pezzi; eclettismo e piacere, nascondo la stessa angustia e inquieta curiosità dell´archittetura dipinta di Borromini nella Galeria di Palazzo Spada o del portale del Palazzo delle Dos Aguas di Valencia. Lo sguardo è l´unico argomento e giochiamo a ingannarlo. L´architettura contemporanea si converte così in uno spazio scenico nel quale non sucede mai niente, la sensazione d´assenza d´argomenti e attori è angustiosa. Construiamo per veder e in qualche caso perche ci vedano. Come moderni Narciso solo vogliamo contemplare il nostro propio ottico in una ceremonia di autocompiacimento. Tutto è pronto affinché il fotografo o il passante facciano il loro clic visivo.
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
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Gracias por tu intervención pero lo chino ni tocarlo que va a misa. Lo chino y lo japonés se basan en experiencias reales siempre.No aceptan una idea virtual, ni siquiera la de Dios que lo encuentran en el agua fresquita que lava la cara.Lo virtual arquitectónico es otro cantar.Hasta otra.
Todo esto de la virtualidad me hace pensar en esas cosas de la pintura china "presente la idea, el pincel puede ahorrarse la ejecución" o aquella otra frase que no se donde la lei que dice "interesate por las cosas aun antes de que existan" o aun que no lleguen a existir, o se queden en una imagen virtual que de hecho no podria ser en el mundo real de los bajantes y los tabiques. Regodeate en la idea y trata de comunicar que solo eso importa.
Mica a mica m'estas fent que m'entrin ganes de coneixer la teva veina, la Galleotti.
Suposo que és per la teva insistència que tinc més i més curiositat, ja em perdonaràs.