kokon | 16 Febrero, 2008 19:24
Per a Iacob que s´en va a Pàdua.
Escribo esto en estas fechas cuando todo el mundo está en Arco buscando novedades, y resulta que es el momento elegido por Elena Kervinen para inaugurar su exposición, cuando seguramente podía haber escogido cualquier otra fecha del calendario. Pienso que es una primera y eficaz reflexión, creo que en su elección está diciendo: hay vida más allá del planeta Arco, y que el arte verdadero no está sometido a modas. Voy para La Galería ,en Consell de Cent 279, que se ha especializado en arte escandinavo y especialmente finlandés, con el convencimiento de que, como en otras ocasiones, disfrutaré de un remanso de belleza escogida, voy con la seguridad de que encontraré amabilidad , sonrisas y un delicado ambiente .
La otra posibilidad era aceptar la invitación de unos amigos y asistir a la presentación de la película de un viejo conocido portugués, José María Nunes, que en el marco de unas jornadas sobre la Escuela de Barcelona, una vez más ,volvía a hablar de su "opera magna": Noche de vino tinto", un paseo etílico por la Barcelona del barrio chino en los años sesenta, con Serena Vergano y Enrique Irazoqui. Que brutal contraste. La elección me condujo al lado bueno de la existencia y en lugar de asistir al espectáculo de los terribles efectos alcohólicos del "delirium tremens" de Nunes, me encontré tomando unos canapés vegetarianos con zumo de naranja y arrullado en los brazos de la pureza de la obra de Elena Kervinen.
La anterior exposición de Elena Kervinen, hace dos años, y de la que he sacado las fotos que acompañan mi comentario ,se llamaba: "El Mundo de las cosas Puras" y la reciente :"Donde vuelan los pájaros. (www.lagaleria-art.com) La pureza es una noción ética que se ha aplicado, en otras ocasiones al arte: abstracción pura, pureza geométrica, pura an-objetualidad etc, etc. Elena lleva pintando durante diez años el mismo tema, con el mismo encuadre, sólo cambian , ligeramente los formatos .Pinta la vista que tiene sobre una montaña y un castillo que se divisa desde su casa en un lugar cercano a Barcelona, en el Montseny. En su obra se encuentra los arquetipos del comportamiento contemplativo , pues alude a la calma, al silencio de la naturaleza, a la soledad, al misterio nunca alcanzado en la lejanía.
Pero sobre todo, es la mirada insistida durante esos diez años que convierte su observación en una persistencia virtuosa, en una reflexión sobre las infinitas variaciones de lo idéntico.Me fascina, ese momento en el que la pintura, sin dejar de serlo , permite el acceso de la idea, la aceptación de un conocimiento basado en la atención y en la observación. Eso siempre nos salva. Para mi visión de las cosas, la causa principal de la angustia, ansiedad, malestar existencial es el desconocimiento de las virtudes de la mirada, considero como un error del conocimiento es no saber ver las cosas tal como se presentan ante nuestros ojos , hay que verlas en lo que son en sí mismas y no con una percepción deformada de la realidad. La base de este estado de ignorancia es una atención deficiente. Por ello, la obra de Elena Kervinen , nos propone una práctica de meditación basada en el desarrollo sistemático de la atención.
Elena Kervinen fenomenologiza su observación pura y atenta, pero además, incorpora ese principio estético formulado por las teorías paisajistas de Kuo Shi(1020.1090) y también por el paisajismo romántico de G. D. Friedrich , según el cual: hay que pintar desde lo más profundo del alma, pero concentrándose en los detalles de lo esencial. Solo así, puede entenderse que la obra de Elena, sea a la vez: una magnífica constatación de los numerosos cambios de luz y de atmósfera que afectan a su montaña y su castillo ,pero también una constatación en formas y colores de las variaciones de su ánimo. Hace dos años, las obras estaban dominadas por brumas, en esta ocasión hay más cielos claros, noches y diversidad de colores que pregonan un estado emocional diferente. La pintura de Elena Kervinen, como toda buena obra de arte, se convierte en el único modo posible de acceder a la esencia escondida de las cosas, su alma desconocida se revela a través de un paisaje, día a día, momento a momento.Debido a este carácter altamente subjetivista de su experiencia estética, su obra, como mujer del norte, está más cerca de la vivencia religiosa vivida en intimidad, de un pietismo que interioriza la experiencia de lo divino ,que de una mera descripción visiva,es una naturaleza interiorizada y confidente que guarda para ella celosamente y que cada dos años nos muestra, para animarnos a buscar nuestra propia montaña.
Minimanifiesto kokonico:
Puede sorprender, a quien siga este Blog., la diversidad de citaciones artísticas, la variedad de eventos que voy comentando, y puede extrañar que algunos sean diametralmente opuestos entre si, por ejemplo, que tras mi elogioso post. sobre Antoni Tàpies,el maestro del informalismo matérico, haya hecho este comentario a una obra como la de Elena Kervinen de una delicadísima figuración paisajística. Creo que el mundo del arte está lleno de pre-juicios que felizmente, pero con mucho esfuerzo ,he conseguido desterrar de mis criterios estéticos.
Me fascina el arte, porque no consigo comprender sus mecanismos, sus objetivos, ni sus logros. Es un fenómeno en el que me encuentro plenamente inmerso pero del que no conozco apenas nada. Por este motivo toda búsqueda sincera, todos los hallazgos de los artistas me interesan, forman parte de la incesante búsqueda de la causa del arte. Reconozco que la aceptación ecléctica no es el mejor lugar para ejercer un comentario, ni una crítica sobre arte. Pero es ahí donde me encuentro y me interesan hasta los primeros dibujos, los más elementales indicios de aquellos que han decidido ser artistas. Además , como ya he escrito en otras ocasiones y no me cansaré de repetir, mi nombre Bloggistico: Kokon , es una consideración acerca de lo antiguo y lo moderno, es un término que indica la contemporaneidad de la tradición y una muestra más de falta de prejuicios..
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
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Muchas gracias por su dedicatoria, extraña y agradable. Su texto, lleno de complejidades y matices deberia ser contestado con el rigor que le supongo, usted aplica en sus trabajos. Pero, si me lo permite, a mi vuelta de Italia, seguro que contaré con argumentos renovados algunas consideraciones en torno al arte del siglo XXI. Ni ahora el tiempo me lo permite y mi cabeza tampoco. Sereno i con las meditaciones necesarias, me veo capaz de una larga y poetica conversación sobre el arte. Aun a sabiendas del error de discernir sobre la naturaleza de un acto, que por las razones que sean, me resultan ignotas y misteriosas. Acabo pues, con la esperanza de una cita virtual.
Gracias