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LA RESILENCIA.

kokon | 03 Febrero, 2008 21:33

 

Ayer vino Enrique, un vecino y amigo  del 2º 1ª .Solemos hablar de cosas, de la escalera,de exposiciones, de cómo nos va todo. Como era lógico salieron a relucir los terribles episodios de días pasados. Yo le expliqué las circunstancias que viví y el añadió alguna más. Hablando y, como el que no quiere la cosa, Enrique me dijo que desde hace algún tiempo está interesado en un tema que le ocupa y me lo contó. A medida que hablábamos, como tenía el ordenador a mano, fui buscando algunos datos que me indicaba en la conversación,los fuimos curioseando y así fuimos a parar a su tema ,que para mí es nuevo y del que creo que es una importante reflexión para los tiempos presentes y futuros, me refiero al fenómeno físico-psiquico de :LA RESILENCIA.

 

  

 

Este neologismo y lo es porque no consta en la R.A.E., proviene del campo de la ingeniería, del campo científico y eso  es, en principio, una buena tarjeta de presentación. Por lo que he podido saber  es un término utilizado por  un neurólogo, psiquiatra francés que se llama Boris Cyrulnik (Burdeos, 26 de julio de 1937)que  además de sus credenciales como médico es un especialista en etología clínica del hospital de Toulon. La etología estudia el comportamiento humano, desde la óptica de lo humano, pero no olvidemos que los etólogos también estudian el comportamiento animal de los simios y los primates.

 

 La Resilencia , se refiere , originalmente en ingeniería, a la capacidad
de un material para adquirir su forma inicial después de someterse a una
presión que lo deforma. Tras un impacto  previsible por alguna circunstancia natural adversa, un material recupera su condición y sigue funcionando. Eso es lo que sucede con la caña de bambú.

Para conseguir una buena Resilencia es necesario prever las circunstancias adversas que pueden actuar sobre la cosa. Trasladando el concepto a las personas, al hablar de resiliencia humana se afirma que es la capacidad de un individuo o de un sistema social de vivir bien ydesarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida ymás aún, de salir fortalecidos y ser transformados por ellas y tras un impacto de fuerte conmoción traumática.

 

Esta aportación sobre la conducta humana, tiene antecedentes nobilísimos en la filosofía: desde la búsqueda de la Ataraxia estoica, pasando por los remedios epicúreos y acabando en la filosofía, que no religión, budista. Territorios que siempre me han interesado y sobre los que no dejo de trabajar. Ahora, la novedad  es que este  término Resilencia, que se parece mucho al remedio de un bálsamo, se ha puesto en boca de científicos y cuando estos toman la palabra quiere decir que hay algo urgente que resolver en la humanidad. Vivimos en tiempos crudos en los que se nos dice , con toda naturalidad, que sin saberlo, vivíamos y tomábamos el te de la tarde en un supuesto polvorín de un grupo radical. La muerte por pandemias es una constante amenaza, se nos dice que el tiempo de la tierra se acaba por los cambios climáticos y así la lista sería interminable. Ante estos sucesos la perspectiva de vida futura alcanza el tono más negro de la gama cromática  y hay que buscar un medio de oxigenación, un método que resuelva los posibles conflictos con los que nos podamos encontrar y que permita que el "murmullo de los fantasmas", titulo de uno de los libros de Boris Cyrulnik dejen de atormentarnos.

 

 

La Resilencia quiere potenciar desde la más tierna infancia, en los seres adultos y en los grupos humanos la capacidad de respuesta ,saber afrontar situaciones de crisis ante la destrucción , la presión, lo súbito, lo inesperado y  encontrar el camino de la superación del dolor y la muerte,  como situaciones límites ante las cuales se debe encontrar una manera de superación. Esta capacidad forma parte de la historia personal de la mayoría de las personas, que han sobrevivido a la adversidad utilizando la intuición y un saber improvisado, entiendo que la Resilencia, pretende educar desde la infancia para dar las herramientas adecuadas para afrontar la adversidad, fomentando en el futuro adulto la capacidad de construir o reconstruir su propia vida a pesar de las circunstancias difíciles. Ya he dicho que este principio me viene como anillo al dedo  por mi deriva hacia lo  oriental. El budismo requiere como primer requisito el reconocimiento del dolor como algo consustancial al ser humano, también reconoce que ese dolor obedece a una causa y que puede cesar porque hay un camino para conseguirlo. Es decir que , como predicaba el filósofo, mal llamado pesimista, Schopenhauer hay que reconocer que tras el reconocimiento "pesimista" de todo lo que nos afecta se augura un camino de acceso a un bienestar seguro.


Por último creo que como se suele decir, en el "argot" popular, y confirma la sabiduría taoista: los conflictos son la base del desarrollo, cuando aparece esta dialéctica se  está anunciando crecimiento, transformación y entonces el dolor se convierte en una buena oportunidad  para el crecimiento y la imperturbabilidad.


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