kokon | 26 Enero, 2008 21:58
Estos días de tristeza y recuerdos, cualquier cosa se convierte en un indicio. Ayer Viernes fui a ver la exposición de Ramón Herreros en la René Metrás. Presentaba una serie de ocho cuadros con el título de :EL LUGAR DE LA FELIZ LLEGADA.
Como se puede suponer , de inmediato pensé en el reposo, en el encuentro con la felicidad última, el regreso a un lugar celeste y definitivo y sobre todo en LOS CAMBIOS. En un magnífico texto de tono personal y reflexivo, Ramón Herreros reconoce que el estado anímico que los ha generado, no es un estado de alegría sino que, dice : " está mucho más cerca de una reflexión sobre la muerte. La muerte como misterio último, no dramática, más bien serena y conectada con un desconocido intuido de un modo esperanzado".
El título alude a la traducción del término griego Eleusis, como : El lugar de la feliz llegada". Ramón Herreros ha cogido el lado femenino del misterio Eleusino, ha hecho aparecer unos cuerpos de mujer junto a unos elementos, atributos que dialogan con la figura y que según el mismo artista reconoce, contienen misterios estremecedores que le han hecho cambiar la comprensión de muchas cosas. La mujer aparece aquí, como en la ciudad de Silvia de José Luis Guerin, como la portadora del secreto inalcanzable.
Sobre Ramón Herreros se han escrito muchos textos interesantes: Antoni Marí, Jorge Wagensberg, Eugenio Trias y sobre todo los hermanos Felix y Jordi Ibáñez Fanés.
Cada uno de ellos, a su manera, se han acercado a la obra de Ramón Herreros.
Un texto que siempre recuerdo, lo escribió Félix Ibáñez Fanés sobre Ramón, cuando este se encontraba en el apogeo de su etapa abstracta para un catálogo de la Galería Alejandro Sales, en ese momento nadie dudaba de la calidad y la belleza abstracta de la obra de Herreros y Félix escribió un comentario magnífico frente a la tela :"Le Lion Vert" en el Otoño de 1988.Un texto con clave literaria que acababa de un modo inesperado: Dos amigos se encuentran después de mucho tiempo, pasean por la ciudad, un grupo de titiriteros danzan y bailan, de repente uno de ellos se dirige a una mujer del grupo y le da dos fuertes puñetazos, ante la sorpresa de todos, los espectadores y los dos amigos se van, continúan su paseo y más tarde los vuelven a encontrar, comiendo en una taberna, uno de los dos amigos, no puede evitar su rabia cuando vuelve a encontrarse ante el autor de la agresión y sin poderlo evitar, señalándole con el dedo amenazante, le pregunta:¿Por qué le has pegado? A lo que el titiritero , de un modo sorprendentemente culto, contesta :el entorno se mueve, nosotros permanecemos quietos, ¿el que no nos movamos, el que continuemos siendo los mismos, significa que es eso lo que queremos o es que, quizás, no somos capaces de ser de otra manera? No tener respuesta para esta pregunta me saca de quicio ¿y por eso has pegado a la mujer?El hombre se encogió de hombros y dijo: "A veces me parece que ella tiene la respuesta y no quiere dármela".
Esta terrible reflexión sobre el secreto que posee la mujer sobre la naturaleza de la permanencia y el cambio cobró rabiosa actualidad, cuando unos ocho años más tarde, hacia 1995 Ramón Herreros dió un giro inesperado que sorprendió a todos los amigos que asistimos , en su estudio de Horta, a la nueva deriva de su acción artística: la aparente sustitución de una gramática de formas abstractas, ya asumidas totalmente por el artista, hacia una nueva figuración en la que las claves simbólicas sustituían al poder de la forma fue una sorpresa mayúscula para todos. Yo incluso pensé que era una broma inteligente. No era así, el camino iniciado por Ramón Herreros era deliberado y honesto, aunque no fuera del agrado de todos. El autor es soberano y decide en cada momento lo conveniente.

El punto inmóvil(tres telas 195x130) O/s/T 1996.

La Montaña Invertida (97x162) O/s/T.1996
En esta nueva etapa, como si un hilo invisible uniera las dos épocas, hizo una exposición doble en la Galeria Senda y Rene Metrás, en el catálogo escribía Jordi Ibáñez Fanés , hermano menor del ya citado. El texto se llamó "El Punto Inmóvil" que era el título de un tríptico que Ramón Herreros presentaba en esa exposición. Los principales argumentos los cifraba en torno a las dos obras que he reproducido: "La Montaña Invertida" y "El Punto inmóvil" .Los argumentos de Felix Ibañez eran crípticos, literarios y daban en el centro de la cuestión. Los de Jordi Ibáñez, recogían el tema , donde su hermano lo había dejado, y se hacía una especie de cesión del testigo en una carrera de relevos. Los argumentos de Jordi Ibáñez Fanés no eran herméticos, sino que se construían sobre un autor hermético, que no es lo mismo, se construían sobre el libro de René Guénon: Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada. El sentido axial de la montaña invertida, los árboles, los corazones y las mujeres. He aquí el prodigio, mientras la etapa abstracta generaba discursos crípticos, del hermano oscuro, la nueva etapa aparentemente críptica descubría símbolos explícitos de diccionario hermético del hermano claro. Entre ambos, el artista escribe en su última exposición una imagen extraordinaria, dice: "Ahora yo también he pasado a ser un espectador más de mi propia obra. Como les sucede a algunos animales, para los que en un preciso instante sus hijos dejan de serlo y pasan a convertirse en otros animales, así sucede con mi trabajo. Sin saber porqué en determinado momento mis cuadros dejan de ser mis cuadros." La extrañeza, la perplejidad ante la naturaleza de lo cambiante crea desasosiego y un agobio invisible y falso actúa sobre aquellos que creen que debiendo cambiar no lo hacen, creo que una de las claves del conocimiento consiste en comprender la auténtica naturaleza del libro de los cambios y como estos se producen de un modo suave e involuntario, se producen cuando debe ser, pasando a ser espectadores de nuestros propios eventos y derivas.
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
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