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SABINE FINKENAUER:DE NIÑAS Y FLORES

kokon | 10 Diciembre, 2007 18:29

Sabine Finkenauer( Rockenhausen, Alemania, 1961) guiará un taller de creación en Sabadell organizado por l´Escola d´Art Illa y el Museu d´Art de Sabadell en L´Estruch. Esta propuesta consiste en una tutorízación no académica por parte de un artista sobre el trabajo de otros doce candidatos que durante tres meses llevaran acabo  una práctica individual y libre desmarcada de objetivos académicos para conseguir la máxima creatividad en una dinámica de taller colectivo pero individualizado. Han tutorizado anteriormente: J.Hernandez Pijoan, Pep Duran, Yamandú Canosa, Ramiro Fernández e Isidre Manils.  

De Sabine Finkenauer ha escrito un interesante texto el crítico Alex Mitrani que fue publicado en  la revista MATÈRIA, Mirades, Miratges (Miradas, Espejismos), 2003-2004, editada por el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona (traducción al castellano. Me ha gustado la referencia de este texto a la Metáfora y especialmente la citación a Gerard de Nerval,  un gran valor de la literatura post-romántica. He aquí dos imágenes y algunos fragmentos de un buen texto crítico QUE LE DAN SOPORTE TEORICO. 

 

       

LA PERSISTENCIA DE LA METÁFORA: UNA NIÑA-FLOR DE SABINE FINKENAUER por Àlex Mitrani 

La historia de las formas poéticas, musicales o plásticas está fundamentada en genealogías como en sistemas de valoración mutantes y persistentes. Nos debería preocupar como podemos subvertir algunas jerarquías para reencontrar la potencia interpretativa de la disciplina histórica, pero sobre todo, como poder liberarnos, comprendiéndolos y asimilándolos, de los prejuicios de la secuencialidad y del evolucionismo. Un buen ejercicio consiste en forzar la historia, construirla a contrapelo. Por otra parte, hoy en día se evidencian algunos problemas justamente en relación con el concepto de la evolución artística: como la obra de arte contemporánea puede ser posible y cuales son las eventuales perspectivas de la práctica pictórica en el contexto cultural contemporáneo. Es por eso que, ante la propuesta de Matèria, hemos querido aprovechar -a pesar de la tentación de hacer elogio de alguna de aquellas obras maestras que forman parte de las referencias personales e íntimas del historiador pero que no corresponden a su especialidad y que no ha tenido excesivas ocasiones de celebrar (o el pudor le ha retenido)- para hacer unas reflexiones a partir de un trabajo más que reciente, todavía fuera de la sanción del tiempo, que es el territorio habitual de los historiadores.-------------------------------------------------------------

----------Las primeras pinturas de Sabine Finkenauer mostraban cierta influencia de Philip Guston, matizando así un posible lastre de la tradición expresionista germánica. La figura humana, sumergida en la pincelada, en la pintura, simplificada y totémica,  era su principal motivo. Buscando esencializar su lenguaje, la artista ha llegado a un estilo muy peculiar, entre la voluntad de definir la figura como representación y como signo, y  el establecimiento de modelos compositivos abstractos que ponen de manifiesto criterios meramente formales. Para alcanzar este primer punto donde se define la pintura como medio plástico autónomo y, a la vez, medio de expresión y representación destinado a hacernos visible el mundo, empezando por nuestro propio imaginario, Finkenauer recurre, sorprendentemente, a una iconografía elemental pero alejada de cualquier severidad o tragedia. Sus arquetipos pertenecen a un ámbito híbrido entre el cuento, la fabula y la cotidianidad mas banal. Igualmente reencuentra los motivos típicos de una pintura de género, casi de domingo: las niñas, los jarros con flores, los jardines. Otros elementos aislados pueden ser más enigmáticos: un trozo de pared, una manopla, una llave& Todos ellos están siempre cercanos al mundo infantil que, por definición, es sentimental, mágico y cerrado en si mismo. En algunas de sus obras, Sabine combina estos elementos iconográficos. Una de las mas significantes y extrañas, entre divertida e inquietante, es su Niña-Flor. La comparación entre una mujer joven y una flor es un auténtico lugar común. En seguida recordamos la frase atribuida a Gérard de Nerval, provocadora e incitante a la reflexión: 99le premier homme qui compara la femme à une rose était un poète, le second ètait un imbécile::. A veces se usa la cita sustituyendo el poeta por el genio, lo cual no cambia esencialmente el sentido de la afirmación. Nerval, representante de un romanticismo epigónico y oscuro, fascinaba a los surrealistas, tanto por el clima de sus obras, donde la mujer se convierte en obsesión al limite de la locura, como por la exigencia de esta desazón que lo llevaría a declaraciones pre-surrealistas como la célebre cita. Si de alguna manera quería distanciarse de los tópicos sentimentales y poéticos del romanticismo, él mismo los representaba y había usado más de una vez la comparación mujer-flor. Sin embargo, la claridad descarada y taxativa de su frase apuntaba a una exigencia moderna a la manera de Rimbaud.  Lo que hace Nerval es situar la metáfora como fundamento de la creación artística. Hay que preguntarse, pues, por el valor y la efectividad de las imágenes metafóricas, y sobre su posible persistencia a la vista de su recurrencia, en contra del precepto nervaliano. Dicha analogía tiene raíces casi ancestrales y muy ramificadas. En la tradición francesa, a la que pertenece Nerval, los versos de Ronsard " Mignone, allons voir si la rose&" son un tópico. Pero incluso en el siglo XX se ha mantenido esta metáfora clásica. Los surrealistas recurrían a ella a menudo. En la obra de Apel"les Fenosa el reino vegetal permitía diversas declinaciones sobre le feminidad. Pablo Picasso convertía obsesivamente a su amante Françoise Gilot en femme-fleur. El gran momento de esta imagen fue, sin embargo, el romanticismo, donde era muy recurrente. Posiblemente el ejemplo mas explícito es el poema 99Du bist wie eine Blume:: (99Tu eres como una flor::) (1840) de Heinrich Heine, llevado a la celebridad por Schumann en un lied incluido en el ciclo Myrthen (Op.25,n.24) 1. 

La metáfora consiste en la aproximación de dos elementos y en atribuir a uno las cualidades del otro. Se produce una fusión -no una simple yuxtaposición ni una sustitución alegórica- del sentido figurado y del objeto que tiene como origen. En la pintura de Finkenauer esta fusión se realiza mas allá del significado: se hace efectiva y el resultado llega a ser monstruoso. La cabeza enorme y simple es desmesurada como la de una niña o una gigante. La pincelada horizontal remite mas al paisaje que a un rostro. Si para Heine la mujer-flor expresaba la admiración por la belleza, la pureza y la fragilidad graciosa, vital, de la mujer joven, para Georgia O´Keeffe, la flor remite de una manera explícita a la sexualidad, y al órgano sexual por anamorfismo. No obstante Heine y O´Keeffe tienen un antecedente virulento y marcadamente sexualizante en La balançoire de Fragonard (1790) donde un juego ingenuo llega a ser motivo de la mirada libidinosa y donde la mujer deviene una floración rosada en un reino de vegetación exuberante. Aunque basándose en recursos formales muy diferentes, la niña-flor de Finkenauer también participa del mismo sentido de exceso. Es monstruosa porque es una metamorfosis no completada y una metáfora completa y al mismo tiempo llevada al extremo. También lo eran los divertimientos de un Arcimboldo. Lo era sobre todo Dafne perseguida por Apolo, tal como la pintó Pollaiuolo con  sus rígidos bracitos arborescentes. Entre la pureza y el sexo, Finkenauer corrobora la no virginidad de la metáfora y propone como alternativa a los placeres del descubrimiento los más inquietantes y refinados de la escenificación ritual del tópico. La obra de Finkenauer tiene unos fundamentos abstractos que son, por definición, de difícil verbalización. No obstante, de manera simple y eficaz, se producen alusiones figurativas que remiten a una larga tradición simbólica. Lleva una metáfora al extremo, a la confusión o a una cierta literalidad. Juan Bufill, señala que en Niña con flor, 99el dibujo está en los márgenes del cuadro y el rostro de la niña es un espacio luminoso::2. Así, podríamos concluir que si la metáfora se hace en positivo, de manera explícita, la figuración se construye en negativo. Finkenauer consigue reactualizar una vieja imagen lírica y establece, con un disfraz de falsa ingenuidad, el fundamento para un ejercicio pictórico de carácter abstracto. Nos muestra una de las vías posibles para la práctica pictórica de hoy:  iconografía y técnica de apariencia elemental como punto de partida para asimilar las tradiciones poéticas y estéticas existentes y jugar con ellas, no a la manera espectacular del postmodernismo de los ochenta, sino de una manera discreta y púdica. La apropiación inteligente de una metáfora tan tópica demuestra que la frágil separación entre el kitsch y la obra de arte no depende solamente del distanciamiento irónico, sino del partido que se le sepa sacar para el desarrollo simbólico y formal de una obra. Y las posibilidades de reciclaje son ilimitadas. 

 1  Du bist wie eine Blume,/ So hold und schön und rein;/ Ich schau´ dich an, und Wehmut/ Schleicht mir ins Herz hinein/Mir ist, als ob ich die Hände/ Aufs Haupt dir legen sollt´/ Betend, dass Gott dich erhalte/ So schön und rein und hold.

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