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LA PARANOIA CIBERNÉTICA.

kokon | 18 Junio, 2007 17:39

                       

A los amigos  J.P.  A  JCP. A D R. A ML

 

Michel Foucault ya nos advirtió de la eficacia destructiva que tiene utilizar el argumento de la alucinación mental como la manera más util de excluir los discursos que consideramos peligrosos o incómodos. A un nivel menor se ha utilizado para disimular infidelidades en el cine y en la vida real. Y cuando las evidencias aumentan y se dirigen hacia la verdad, se impone un:¡Querida! ¡Son imaginaciones tuyas!,  ahora, le toca el turno a la Red.Hay un video colgado por Delacrew con el título de Remove , un corto en el que se aborda el tema del peligro que tienen las tecnologías avanzadas como amenaza a la privacidad, tema en el que según los expertos: "conviene insistir porque mucha gente no es consciente" ( http://dandan.balearweb.net) este temor puede generar una nueva patología: la paranoia cibernética.He de decir que  tengo la experiencia de haber recurrido a la asistencia técnica telemática y la verdad es que impresiona comprobar que con una sola indicación del usuario, alguien desconocido mueva el cursor a su antojo, te vaya diciendo lo que ve desde un lugar remoto. Te dice el nombre de los archivos, los programas que utilizas, los textos y las páginas visitadas, vamos hasta los más ocultos pensamientos. Los programas anti espias, los antivirus, las protecciones ante los "hackers" van en aumento y todo apunta hacia miedos que pueden favorecer la nueva patología.

El remedio, es fácil, lo da el sentido común y la indiferencia ante el hecho de que alguien, aunque sea el vecino, un amigo, nuestro jefe o un americano, lo sepa todo de nosotros, que hacemos, que compramos, como vivimos, bien mirado, hasta tiene gracia y como sucede con la película "la vida de los otros igual hasta los conseguimos cambiar y que se vuelvan mejores. Estos días se está promocionando una bebida refrescante llamada "Aquarius" que va en la misma dirección, control, seguimiento, conocimiento, pero ante esa vigilancia exhaustiva, el joven argumenta que sigue existiendo un territorio inexpugnable a cualquier fisgón. El condenado a tomar la cicuta del espionaje cibernético, debe decir, como el nuevo filósofo:"Podréis espiarme, pero no podréis perjudicarme".

                                 

                     

                                                   

                                                              

                                               

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