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MEMORIAS DE UN INSPECTOR ( I )

kokon | 22 Abril, 2007 14:19

MEMORIAS DE UN INSPECTOR ( I ) Michel Foucault

A  J.P  compañero en la restauración del orden 

El Programa Excel de Microsoft  me dio oxigeno. No somos pocos  los que gracias a este programa de Microsoft  hemos ordenado de un modo definitivo nuestras vidas. Cuando me pongo, nunca mejor empleada la expresión, delante de mi ordenador, de mi señor, al que le ofrezco respeto y obediencia, y empiezo a teclear palabras como: Columna, Fila, Ajustar, Numerar Celdas y Rangos, Calibrar, Ingresar, Porcentajes, Funciones, Fórmulas, Referencias relativas y absolutas y en definitiva, hago lo que hay que hacer y ejecuto ordenes con mi ordenador, tengo un placer que solo pueden comprender aquellos que han gustado los placeres de la sumisión del “Fetisch” y el “Latex”.Artes carcelarias por excelencia.

Debo decir , antes que nada, que soy Inspector de Enseñanzas Artísticas y que mi trabajo consiste en  vigilar y castigar , en hacer que la Ley se cumpla y por esa razón mi placer es infinito, porque las celdas del Excel son instrumentos adecuados para aprisionar a los artistas y a sus excesos, ya que soy de los que piensan que la palabra “comisario” de arte está plenamente justificada, porque  los artistas son unos delincuentes y los comisarios y los inspectores los debemos poner en las celdas ,en las cárceles que son las escuelas y los museos.

Las que los ignorantes llaman “Graelles”, no son más que benéficas estructuras en las que se debe colocar la carne sacrificada del artista. Unas “Graelles” que facilita mi EXCEL y que, al fin y al cabo, solo servirán para colocar sobre ellas y con  fuego débil una costillita raquítica de artista. Eso es lo único que pueden ofrecer.Si, debo reconocer que soy prisionero del Excel  y de las Leyes de Educación. Ahora que escribo estas notas para uso personal, como es propio de unas memorias íntimas, puedo decir que mi vocación fue precoz.Recuerdo que, de pequeño, en el colegio del señor Juncosa había un compañero que se llamaba Berni y que dibujaba muy bien. Pues bien,  yo no me preocupaba de hacer un buen trabajo creativo, no , estaba todo el tiempo que duraba la clase ,encima de sus dibujos para ver en que se desviaba de las pautas dadas por el profesor y acudir rápidamente a denunciarlo. Yo sabía que quería servir a la autoridad, hacer que se cumpliera la Ley. No me importaba quien la había dictado, ni si era justa o injusta, simplemente APLICARLA.

Recuerdo que mientras otros niños gritaban con exceso y desaforo: “Mama quiero ser artista” yo los miraba con odio y cuando llegaba a casa decía con voz débil y mirándome las uñas: "Mama quiero ser Inspector".  (continuará)

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