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REVOLUCIÓN.INDIGNACIÓN Y COMPORTAMIENTO EJEMPLAR

kokon | 09 Junio, 2011 17:27

  

     Quiero decir en primer lugar que mi contribución histórica a cambios y revoluciones ha sido siempre más bien modesta. Pero ya llevo bastantes días comiéndome el coco cada vez que paso por la Plaza Catalunya y veo el espacio central despejado  para que puedan pasar los transeúntes, la disposición de las tiendas y el cuidado con el que se recogen los restos y la basura. El ambiente festivo de los domingos, las letrinas colocadas en su lugar y sobre todo el estoicismo con el que están soportando el castigo de las fuerzas de la naturaleza, con lluvia constante y pertinaz, relámpagos y truenos enviados por Felip Puig. Esta es la revolución más mojada de la historia, y creo que el desánimo de la humedad irá calando en los huesos de los revolucionarios y finalmente como pasó a Napoleón en la conquista de Rusia, este inviernillo que estamos pasando a las puertas del verano, será más eficaz que diez mil porras batiendo muslos.

    Bueno, pero yo lo que quiero decir es que hoy el 15 M, cansado de inmovilidad y silencio se ha vuelto a poner a caminar en Valencia y las porras han salido de sus fundas. Una de las participantes decía horrorizada que ellos estaban teniendo un COMPORTAMIENTO EJEMPLAR. Ahí quiero ir a parar y lo hago con una pregunta: ¿es posible una revolución basada en el comportamiento ejemplar?

 

Yo, me he dado cuenta que cuando el pueblo sale en manifestación excitada por un atentado o por las muertes más viles que han sucedido en este país, los políticos, lo primero que proponen es una “marcha silenciosa”. Eso quiere decir que a manifestarse vale, pero a callar que los gritos enardecen y se acaba destrozando alguna sucursal bancaria.

 Por eso concluyo que debe ser muy meritorio: arrasar con el poder constituido, cambiar un sinfín de situaciones indignantes y hacer una revolución siendo educado, cortes, amable y sonriente. Si eso se consigue es que estamos ante el nuevo paradigma revolucionario del siglo XXI.

     

–¿Deseas pasar el río?– dijo un desconocido a uno de los cientos de migrantes que desean cruzar la frontera norte de México.

 

–Claro, ¿me puedes ayudar?– contestó el interpelado.

 

–Sí, puedo pasarte y conseguirte un trabajo.

 

Y así fue. El extraño pasó del otro lado y rápidamente encontró trabajo. No pudo agradecer en persona al generoso hombre que lo ayudó. En cuanto regresó a México, fue a Santa Ana de Guadalupe a buscar a su bienhechor, quien le había entregado una imagen suya y le había dicho su pueblo de origen. Cuando llegó a Santa Ana, todas las descripciones lo llevaron a la pequeña capilla donde estaban los restos de su benefactor: Santo Toribio Romo.

 

Los habitantes de Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, cuentan éste y muchos milagros; han sabido conservar el testimonio de su hijo predilecto.

 

“Santo Toribio Romo, el patrono de los migrantes”. Semanario arquidiocesano de Guadalajara. Edición especial con motivo del Aniversario de la Canonización de los Santos Mártires Mexicanos.

   

comentarios

  1. Gaite

    "Es que todo es muy raro, en cuanto te fijas un poco. Lo raro es vivir.
    Que estemos aquí sentados, que hablemos y se nos oiga, poner una frase
    detrás de otra sin mirar ningún libro (...) que según el antojo de las
    vísceras nos den ganas de hacer una cosa o la contraria y que de esas
    ganas dependa a lo mejor el destino, es mucho a la vez, ... y lo más raro es que lo encontramos normal.” C.M.Gaite

    C.M.G | 10/06/2011, 07:40
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