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AUTENTICA MEMORIA HISTORICA

kokon | 25 Julio, 2008 10:08

Iglesia de San Salvador.(junto al monasterio y a la Iglesia de Sta.María de Valdediós.

 

Estos días, entre trabajo, vocación y vacación, voy a menudo al Monasterio  Cisterciense de Sta. María de Valdediós en Asturias, cerca de Villaviciosa. El lugar es extraordinario pero tiene en su memoria un triste episodio de la guerra civil que recogió hace un par de años un magnífico reportaje televisivo llamado "Prados de Sangre", en el que de un modo equilibrado se hacía justicia distributiva  a las barbaridades de uno y otro lado. Mañana volveré a ese lugar en el que ahora habita la calma de la paz y algunos cantos de la pequeña comunidad monacal.

Será por este motivo que me ha calado hondo la entrevista que  Victor.M.Amela hace hoy en LA CONTRA de la Vanguardia a un superviviente de la guerra civil española llamado Eudald Vila i Soldevila, que hace hoy 70 años cruzaba el Ebro con el ejército republicano.

Eudald Vila representa muy bien la auténtica memoria histórica de una guerra en la que unos levantaron un monumento a los caídos y los otros quieren exhumar cadáveres de familiares fusilados y enterrados en fosas de dolor en toda España.

La verdad es que la guerra es arbitraria con los inocentes. La mayor parte de esos jóvenes, entre 18 y 17 años, lo que querían era estar en sus casas, en el  calor de un hogar que es incomparable con la agresividad mortífera de las ideas o el heroísmo nacional.

Estas son algunas de las respuestas que avalan el absurdo de la guerra. Unas expresiones dichas desde el conocimiento del horror, no desde la comodidad de los que levantan banderas de entelequias ideológicas que propician la muerte en ambas riveras del río.

 

    ¿Qué pensaba usted de aquello?  Un comisario comunista nos decía: "¡Cruzaremos el Ebro y tomaremos la Península palmo a palmo hasta Galicia!". Yo le dije: "No creo que lleguemos nunca". Me arrestó.  No tenía usted mucha fe.  Aquello era un desbarajuste. Un amigo mío me bromeaba: "¡Deberíamos enviarle una carta a Rojo declarándonos independientes de esta guerra!". ¡Estábamos aterrorizados!  Rojo, jefe del ejército republicano...  Le culpo de asesinarnos. ¿Acaso no sabía que Franco abriría el embalse de Camarasa y que la crecida del río ahogaría a muchos chicos? ¿No sabía que no teníamos aviones, que nuestros antiaéreos eran una filfa...? ¡¿No sabía que nos enviaba a una masacre?!  ¡La guerra es la guerra!  ¿Y los bombardeos sobre Barcelona? ¡Si un gobierno no puede proteger la vida de su población civil, que plegue!Esto pienso yo.  ¿Quería usted pasarse al otro bando?  ¡No! Quería paz. De los 800 miembros de mi batallón, ¡una semana después de cruzar el río... ya sólo quedábamos 350!  ¿No intentó desertar?  Algunos se pegaban un tiro en un pie o una mano, para ser evacuados. "¡Me han dado!", gritaban. Pero se les notaba en la piel el fogonazo... y eran fusilados por desertores. Yo, como otros, alguna vez asomé la mano por encima de la trinchera, a ver si me herían...  ¿Le hirieron?  No. Y eso que un teniente insensato nos ordenó un día tomar una posición ¡con el sol de cara y los otros tirándonos a placer!: de 60 que corríamos, sólo 20 llegamos hasta un murete a cubrirnos. ¡En 150 metros quedaron 40 compañeros caídos! Durante horas, desde donde nos resguardábamos, oíamos cómo iban apagándose sus lamentos: iban muriendo... Cuando anocheció, retrocedimos. ¡Todo para nada! Eran acciones suicidas, ¡nuestros mandos no tenían ni idea!  ¿Y los del otro bando?  Franco envió allí a los más extremistas o incómodos de los suyos: los moros, los legionarios, los requetés navarros y los del tercio de Montserrat, chicos catalanes...   ¿Mató usted a alguien?  No creo... En la toma de una cota, nos ordenaron disparar contra los nuestros si reculaban. No pudieron tomarla, era ya de noche, recularon... Uno topó contra mí en la oscuridad, cara a cara. Le reconocí. Fingimos no habernos visto. Ni yo ni ninguno de mis compañeros disparó a los nuestros. ¡Cuánto me alegro de haber desobedecido!  ¿Se considera héroe o cobarde?  "Mejor cobarde vivo que héroe muerto", repetía un polaco en mi batallón. ¿Héroe...? ¿Cobarde...? No, yo me quedé en antihéroe.  ¿Qué balance hace 70 años después?  Enviaron al sacrificio a los chicos de familias pobres. Y nadie de los que nos masacraron nos pidió jamás perdón: ni Franco, ni Negrín, ni Companys, ni Rojo. Yo nunca más he podido ver una película de guerra: yo sé cómo sangra alguien herido de bala.    

COHEN EN BENICASSIM

kokon | 24 Julio, 2008 21:47

                                      

Leonard Cohen ha estado en el festival de Benicàssim. Cuando leí que venía a España me preparé para recibirle. No fue posible. No me imaginaba a Cohen en un escenario al aire libre. Sin embargo así fue su primera actuación ante el público norteamericano, hay una foto que lo muestra, impaciente entre Baez y Collins en los sesenta.Alberto Manzano y Javier estaban allí y me lo han contado. Yo ahora lamento no haber ido. Esta es la crónica que la agencia Efe envió del concierto a la Vanguardia y una foto en la que el sombrero en la mano y con su natural elegancia mira hacia el infinito, o más allá.   

 

 

 

 A las ocho de la tarde y en el escenario principal del Festival Internacional de Benicàssim, el artista canadiense ha salido junto a una banda de seis músicos y tres coristas que le han acompañado a la perfección durante un recital de una hora y diez canciones, todas ellas entre las más conocidas piezas de este poeta y compositor. Así, el vals de "Dance me to the end of love" ha marcado el inicio de un recital que a muchos se antojaba complicado para un entorno como el FIB Heineken, pese a que en las últimas ediciones se ha ido abriendo al homenaje a los "padres" y "abuelos" de la música contemporánea para que los jóvenes "fibers" puedan descubrirlos y los adultos pasen también por la taquilla de un certamen-negocio destinado fundamentalmente al ocio veraniego. Vestido con sombrero negro, el mismo color que el chaleco y el pantalón, y con una camisa gris que se ha arremangado -inevitablemente, ante el bochorno de hoy-, Leonard Cohen ha regresado a un escenario español tras 15 años de ausencia, cuando en mayo de 1993 visitó Madrid y Barcelona para presentar "The future", cuyo tema titular también ha sonado hoy con la misma ironía con que fue escrito en su última obra maestra antes de su retiro zen, su ruina económica y su discreto regreso a la industria discográfica. Permanentemente agradecido al público, ante quien se ha quitado el sombrero cada vez que recibía una de las constantes ovaciones que le han brindado, y a los miembros de su también elegante banda, el hoy sonriente trovador de las miserias humanas ha vuelto a prestar su voz quebrada para recitar "Bird on a wire", "Everybody knows", "Who by fire", "Suzanne" -40 años después, la ejecuta con su guitarra-, "Hallelujah", "I'm your man" y "First we take Manhattan". Con "Hallelujah" se ha vivido posiblemente el primer gran rezo colectivo del festival en sus catorce años de historia, con brazos al cielo durante el estribillo, niños pequeños a hombros de sus emocionados padres y alguna lágrima entre varias "fibers" que descubrían hoy a este "señor tan guapo y elegante". "I'm your man", ese larguísimo ruego para ser correspondido por la amada que 22 años después sigue sonando tan actual como entonces, ha traído paz a un festival acostumbrado al derroche sonoro y al culto al decibelio, aunque ha generado también bastantes reproches del público "mayor" hacia los jóvenes que pasaban por allí vociferando. "Qué falta de respeto", comentaba indignado un hombre que superaba los 50 antes de pedir silencio a un grupo de ingleses, cerveza en mano y con pocas ganas de tranquilidad. Pero Leonard Cohen, de esas cosas, no se ha enterado porque la respuesta entregada de un público que no ha llegado a llenar el recinto del Escenario Verde le ha emocionado en varias ocasiones y tras la última canción del concierto, la también histórica "So long, Marianne", se ha retirado a su camerino dando pequeños saltos mientras una larga ovación resonaba a sus espaldas. El crepúsculo de la sierra costera de Benicàssim ha despedido al artista canadiense mientras los espectadores más veteranos, novatos en esto del FIB, comenzaban a preguntar: "Y por aquí, ¿dónde se cena?".  

MATADEPERA:ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE DEL ARTE.

kokon | 06 Julio, 2008 23:20

Estos días , por una  invitación o por otra estoy  asistiendo a diversas fiestas de clausura de la temporada artística. Es el momento de hacer repaso de lo que ha sucedido o no. Ayer ,Sábado, asistí a la clausura de la temporada  en la casa de un conocido galerista de Barcelona. Vive en Matadepera, una localidad residencial del Vallés. En la reunión los artistas de la galería, algún editor, críticos de arte, amigos y un gato. Una velada muy agradable con cena en el jardín. La fortuna hizo que me sentara en un lugar de la mesa con muy buena vista hacia la montaña. La cita era temprana y la luz del atardecer me permitió contemplar durante un buen rato un paisaje extraordinario rodeado de quienes mejor lo saben ver: los artistas. Al fondo se divisaba la montaña de la Mola, el Cavall Bernat, la Castellana de Can Torres que es el monolito de piedra más alto de la montaña con una altitud de 822m.Yo, sin dejar de atender a las conversaciones de mis compañeros, estaba encandilado con la visión de la montaña, sobre la cual, en un momento dado se empezaron a divisar nubes muy oscuras que concentradas exclusivamente en la cima, desencadenaron un magnífico espectáculo luminoso. Cuando ya llevaba un rato sentado en la mesa y con un par de copitas empecé a imaginar este post .

 

 

La película de Steven Spielberg: "Encuentros en la tercera fase" es de 1977 y en ella hay unas escenas que creo que son una buena metáfora del fenómeno de la creación artística. Richard Dreyfuss intuye una "forma" no sabe qué es, ni cómo es ,pero intenta representarla en todo momento, con el puré de patata sobre el plato, con barro, con todo tipo de trastos acumulados formando una montaña, dibujando, intuye la existencia de un lugar y de una forma. El paroxismo llega al límite, se encuentra "fuera de si" , al limite de la desesperación hasta que por medio de un documento televisivo se da cuenta que ese lugar existe, aparece su FORMA definitiva, es una montaña y en ella va a tener el encuentro a través de las famosas cinco notas compuestas por John Williams para establecer contacto con seres de otras galaxias.

Las montañas que tenía frente a mi me recordaban ese encuentro en la cima de la montaña-planicie de  la torre del diablo (Devil's Tower), una montaña real, situada en Dakota del Sur y utilizada por Steven Spilberg en sus "Encuentros en la tercera Fase". El lugar era parecido, la planicie, los buscadores de formas con los que compartía la mesa, solo faltaba la comunicación ultima con la luz resplandeciente para acabar de un modo redondo la película y entonces aparecieron los rayos sobre la montaña. Un buen escenario de arte para acabar una temporada artística.

                   

                   

                   

                       

                  

                 

                                      

                   

                 

                 

             

                 

                     

 

LA MUSICA EN EL PENTAGRAMA GALACTICO DE JOHN WILLIAMS

                     

  

 
 
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