kokon | 10 Abril, 2008 21:35
No juzguéis y no seréis juzgados es una de las afortunadas frases evangélicas. Hoy en día todo el mundo juzga. A mi me ha tocado juzgar esta mañana y me he sentido como uno de los miembros de los tribunales que deciden quien entrará en Operación Triunfo. La fórmula ha hecho fortuna en muchos programas televisivos en los que tres o cuatro personajillos miran con cara estupefacta la mediocridad de los que se presentan al "casting". El tema es crudo, va creando modelos sociales, comportamientos , todo el mundo se atreve a decirle al vecino como lo ve, cómo lo juzga, como debe hacer para gustarle; como si alguien supiera en que consiste lo correcto. El problema de juzgar, si es que hay que hacerlo, es que el que juzga debe tener la autoridad y el reconocimiento del juzgado. Esos jóvenes candidatos al triunfo suelen ser juzgados por jueces de los que no se conoce absolutamente nada. Para que la cosa no vaya a más, si uno de los miembros del tribunal le dice, y de malas maneras, a uno de los candidatos que es una mierda, debería demostrar inmediatamente que él no lo es.
Por si fuera poco, ahora te empapelan en un "pispas", esos mismo personajillos, después de haber pasado por tanto tribunal se vengan y hacen lo mismo y cuando alcanzan la fama nefasta de lo popular, se pasan el día querellándose y llevándose ante los tribunales, porque alguien ha dicho esto o aquello, porque le han llamado guarra tres veces. Dalí cuenta en una célebre entrevista que cuando estaba en Madrid estudiando, le tocó presentarse ante un tribunal de historia del arte, el tribunal esperaba con ganas al candidato, salió la bolita del tema que tenía que tratar y era Rafael , ni corto ni perezoso se dirigió decidido al tribunal y les dijo que no le podían examinar, porque él, mucho más que ellos, lo sabía absolutamente todo sobre el pintor renacentista. Fue expulsado de la Academia inmediatamente y su padre que era notario en Figueras tuvo un nuevo disgusto con un hijo poco dado a pasar por tribunales pero muy revolucionario.
Sobre Kokon la palabra que esconde al escribano y que es de origen japonés: Kokon. Se compone de dos principios activos: el primero Ko indica antigüedad y Kon lo de ahora mismo, lo que acaba de suceder. Es una palabra que une el pasado y el presente , lo antiguo y lo moderno. En esa frontera nace la flor kokonica. Sobre el título del Blog. Cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada.Al contrario,los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES
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